24|11|2022

Biden, #26J: los desafíos del equilibrista Fernández en el deshielo de Todos

15 de julio de 2022

15 de julio de 2022

En una visita de alto voltaje, el Presidente viajará a Washington con su traje regional. Primera prueba de fuego internacional para la paz oficialista.

El 26 de julio, cuando el presidente Alberto Fernández visite en la Casa Blanca a su par de los Estados Unidos, Joe Biden, someterá al deshielo del Frente de Todos (FdT) a su primera prueba internacional. En momentos en que la paz oficialista busca sentar sus primeros cimientos luego de la salida de Martín Guzmán del Ministerio de Economía, el jefe de Estado viajará hacia Washington para revalidar su papel como líder regional en una prueba de fuego en un país incómodo para importantes sectores de la coalición gobernante.

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El primer encuentro presencial entre ambos mandatarios, que ya coincidieron en la última Cumbre de las Américas y en eventos virtuales, tendrá dos dimensiones de importancia para el argentino. Por un lado, la diplomática. Fernández partirá de Ezeiza con el traje de líder regional puesto ante un Brasil sumido en su aislamiento mundial y envuelto en sus trascendentales elecciones de octubre y con la valija cargada de demandas latinoamericanas de una región que aún espera los cambios en las relaciones bilaterales prometidos por el demócrata. Por el otro, la perspectiva nacional. En el FdT, las tensiones amenazan con estallar en cualquier momento luego de la paz inestable firmada tras la renuncia de Guzmán, a quienes los sectores más duros del oficialismo acusaban de ser un seguidor del Fondo Monetario Internacional (FMI) y de las directrices de la Casa Blanca.

 

Con este viaje, el Presidente completará la tríada más importante de las relaciones internacionales luego de visitar, en febrero, Rusia y China. Lo hará en momentos en los que crece la rivalidad entre Estados Unidos y Pekín por la supremacía económica y, a la vez, con Moscú por su invasión a Ucrania. Desde su llegada a la Casa Rosada, Fernández busca mantener cierta independencia de estos grandes actores para no cerrarle la puerta a ninguna relación bajo el objetivo de desarrollar inversiones y acuerdos económicos. Esto se observa en distintos puntos de su diplomacia: vínculos con Venezuela, pero denuncias en la Organización de las Naciones Unidas (ONU) por sus violaciones a los derechos humanos; ingreso a la Ruta de la Seda que desarrolla Pekín, pero visita a los Estados Unidos; asistencia a la Cumbre de las Américas con denuncia a la exclusión unilateral que no integró a Cuba, Nicaragua y Venezuela. Es un juego peligroso que busca limar asperezas con cualquier jugador ante las diferentes jugadas.

 

Si el Presidente desea que su visita a Washington no genere nuevas tensiones en el interior del FdT, deberá apelar, una vez más, a este acercamiento crítico. A pesar de que la relación con Washington, hasta el momento, no coaccionó el accionar de Buenos Aires en la arena internacional y que las posibilidades de relacionamiento económico son auspiciosas ante la prolongación de la guerra en Ucrania, Estados Unidos no deja de representar un pasado oscuro, intervencionista y crítico para algunos sectores del FdT. Además, lo hará en una fecha especial para el peronismo: el 26 de julio se cumplirán 70 años de la muerte de Eva Perón. En el pasado reciente, aparece otro gesto que puede generarle incomodidad al jefe de Estado: por diversos motivos, la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner nunca visitó la Casa Blanca, algo que sí hizo, en cambio, su esposo, Néstor Kirchner

 

Para ello, el Presidente podrá buscar dos objetivos que le permitan generar ganancias durante su estadía. Por un lado, robustecer el apoyo de Biden a la Argentina ante el FMI en momentos en los que crece la posibilidad de una renegociación del acuerdo ya firmado y centrarse en las posibilidades económicas que se abren para la Argentina a partir de sus reservas de energía y de alimentos, bienes preciados a nivel mundial por su encarecimiento por la guerra en Ucrania. Por el otro, reafirmar su papel como presidente de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) en una región postergada por la administración demócrata, que sufre de crisis sociales y políticas que amenazan a los gobiernos de turno sin olvidar, por ejemplo, las demandas para alcanzar acuerdos que permitan resolver la crisis de Venezuela a través del diálogo.

 

"Queremos desarrollar una agenda positiva con Estados Unidos", aseguró el canciller Santiago Cafiero, quien destacó que la Argentina tiene “grandes posibilidades” de afianzar el vínculo porque “está bendecida por sus recursos naturales y por una gran capacidad técnica de su aparato científico tecnológico". "Argentina tiene para trabajar en conjunto una agenda positiva en relación con el perfil exportador, pero, también, para trabajar en desarrollos concretos como los vinculados a las energías renovables, a cumplir con los compromisos de cambio climático, a avanzar en la defensa de los derechos humanos y en la defensa de los pueblos latinoamericanos y caribeños", agregó.

 

En materia económica, el encuentro también le puede servir a Fernández para apuntar contra Juntos por el Cambio (JxC), que cuestiona su manejo de las finanzas. Como relató Letra P, a pesar de tener buenas relaciones con el establishment, Biden recurrió a los bolsillos de las grandes fortunas norteamericanas para sortear el golpe generado por la pandemia de Covid-19 y para financiar su programa de infraestructura nacional, conocido como Build Back Better (reconstruir mejor), lo que llevó al argentino a peronizarlo al llamarlo “Juan Domingo Biden”. La foto en el Salón Oval, al que solo ingresaron el mexicano Andrés Manuel López Obrador y el colombiano Iván Duque para reunirse con Biden, también le permitirá derribar las denuncias opositoras, que lo acusan de cerrarse al mundo.