21|1|2023

Evita, santa: el operativo clamor de la feligresía peronista

29 de julio de 2022

29 de julio de 2022

La CGT machaca con la canonización. Miradas bergoglistas y trabas a la marcha de la Capitana a los altares. Doctrina y reivindicación. ¿Vox populi, vox Dei?

Evita, santa. No se trata de una ficción de tinte religioso a punto de estrenarse en alguna de las plataformas de cine y series ni tampoco el título de una novela literaria editada o por editarse, sino del pedido formal e insistente que la feligresía peronista formula ante instancias eclesiásticas pertinentes para que Eva Duarte de Perón sea incluida en el Libro de los Santos y proclamada Patrona de los Humildes.

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El operativo clamor tiene a la Confederación General del Trabajo (CGT), y también a agrupaciones gremiales y sociales, como punta de lanza de una misión casi imposible para que la Iglesia –con cuya jerarquía estuvo enfrentada en su tiempo– acceda a abrir una causa de beatificación y posterior canonización de esta mujer, cristiana, militante de la opción preferencial por los pobres y considerada la protectora de las clases oprimidas, que ha sido venerada súbitamente por el pueblo desde su muerte hace 70 años.

 

La santificación pública y popular de una persona -y no solo en el caso de la Capitana sino en todos, incluidos los de índole religiosa- es, precisamente, el punto de quiebre entre la militancia partidaria y la burocracia eclesiástica. “Hay una movida grande en la Iglesia que la apoya, pero también hay quienes no ven con buenos ojos que alguien ya consagrada santa por los humildes de su Patria, sea reconocida por el Vaticano”, dijo a Letra P Julio Piumato, quien conduce la Unión de Empleados de la Justicia Nacional (UEJN) y adhiere a la campaña cegetista “Evita, la santa del pueblo”.

 

El aniversario de su fallecimiento o de su nacimiento suele ser la excusa para reactivar la petición de santidad de Evita. Esta vez no fue la excepción. La mayor central obrera reiteró su solicitud –aunque a través de canales menos oficiosos– para que el arzobispado de Buenos Aires estudie al menos los escritos, discursos y testimonios de su persona, a fin de evaluar luego la posibilidad de abrir una causa para que la “Jefa espiritual de la Nación” llegue al honor de los altares.

 

“El papa conoce bien que no hay una intención política detrás de esto, sino poner a Evita en el lugar que debe estar: en los altares junto a la Virgen, como desde hace añares lo hace el pueblo peronista. Ella renunció al poder y se martirizó para darle dignidad a su gente, a los descamisados”, fundamentó una fuente de la central obrera ante la consulta de Letra P sobre si la iniciativa tenía la bendición de Jorge Bergoglio, y presumió: “Si los curas nos piden un milagro, también lo tenemos. El milagro de Eva fue haber querido y hacer realidad la posibilidad de una Argentina justa para todos”.

 

En la curia porteña, hoy a cargo del cardenal Mario Poli y donde debe presentarse la propuesta por ser la jurisdicción eclesiástica donde murió la postulante, reconocen que la solicitud de la central obrera puede ser legítima; pero que no cumple con el “debido proceso” y es “inconsistente” porque –explicaron a Letra P– para iniciar una causa se requiere bastante más que ser creyente y tener un compromiso concreto y reconocido con el prójimo.

 

En el contexto del tire y afloje eclesiástico sindical por la canonización, la reivindicación que hizo este martes el arzobispo platense Víctor "Tucho" Fernández de la figura simbólica de la esposa de Juan Domingo Perón durante la conmemoración religiosa por los 70 años de su fallecimiento, le metió presión a su colega porteño. El cardenal Poli se ha manifestado siempre más reacio –admiten en la curia– a la argumentación “poco sólida” sobre la que se sustenta la movida de la CGT y es más puntilloso –aseguran– con los procedimientos canónicos a la hora de dar el nil obstat habilitante para el trámite local y la posterior elevación al Vaticano.

 

La cúpula de la CGT al presentar la campaña "Eva, santa del pueblo" en 2019

Tucho, reconocido interprete de la doctrina bergoglista, eligió el escenario de la iglesia platense de San Francisco de Asís, donde contrajeron matrimonio sacramental Eva y Juan Perón, para asegurar sin vueltas que "hoy Evita trasciende un movimiento político y es patrimonio de la humanidad" y apuntar contra quienes intentan “desmitificar su figura y ridiculizarla sutilmente, para hacerla caer como una más en el torbellino de la cancelación".

 

"Pero nadie puede destruir la fuerza simbólica de su figura. Porque ella habló de los pobres y los defendió desde abajo y desde adentro, desde el fondo de una historia personal que entendía lo que es estar en los márgenes de la sociedad", sostuvo Fernández, y subrayó tres cosas que hicieron que Evita fuera una adelantada a los tiempos: los pobres no pueden esperar, el valor del trabajo y los derechos de las mujeres.

 

Estampas con la imagen de Santa Evita

Motivados por el pontificado de Bergoglio, a quien le atribuyen pertenencia peronista, la dirigencia cegetista ya había hecho un intento en 2019 para meter la causa de canonización de Evita, pero no pasó de un acuse de recibo de la documentación con el sello correspondiente del arzobispado de Buenos Aires. Tampoco faltó entonces la parafernalia del folclore peronista: afiches, banderas, carteles y hasta estampitas con la imagen de la “santa”.

 

No fue la primera y no será la última. Apenas acaecida su muerte, el Sindicato de los Canillitas envió una carta al Vaticano solicitando la apertura de la causa de canonización de Eva Perón, que fue desestimada diplomáticamente con el argumento de que deben pasar cinco años del deceso de una persona para inicializar el trámite. A la calle, a la feligresía peronista, no le importó; y desde hace siete décadas canta y proclama: “Evita, santa súbita”.