30|11|2022

La llegada de Sergio Massa a un cargo ejecutivo dentro del Gobierno del Frente de Todos ha generado una reacción positiva en los mercados que se refleja en la recuperación de valor de los alicaídos bonos, dolarizados y en pesos, así como un reacomodamiento de los dólares financieros.

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¿Esta luna de miel con la que los mercados reciben su designación es un reaseguro para el éxito de su gestíón? La respuesta es no y sería un grave inicial error interpretarlo de esa manera.

 

Volvamos al principio a fin de evaluar la situación. En primer lugar, es un hecho positivo y auspicioso la unificación en un ministerio de funciones que nunca debieron estar separadas.

 

Hemos sostenido que un grosero error de Mauricio Macri, que contribuyó al fracaso de su gestión, fue la decisión de atomizar en distintas áreas la administración de la economía argentina. Dado que cada ministro gerencia intentando optimizar objetivos parciales, sin enfoque sistémico, la falta de coordinación macro asegura el fracaso. Alberto Fernandez insistió con el error. Por ello, es una muy buena noticia unificar áreas bajo una misma conducción.

 

Dicho esto, digamos que los desafíos a los que se enfrenta el nuevo ministro son formidables.

 

El escenario por el que está atravesando nuestra economía es el de un régimen de alta inflación, sin anclas de ningún tipo, con un Banco Central sin reservas y con Patrimonio Neto negativo, ya que sus pasivos, remunerados o no, exceden ampliamente sus activos, un nivel de pobreza creciente y que se encuentra en niveles críticos para asegurar la paz social y todo ello en el marco de un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional al cual habrá que respetar en el cumplimiento de objetivos generales y metas.

 

La gravedad de la situación exige acciones rápidas. Demasiado tiempo ha perdido el Gobierno ya, siendo la designación de Silvina Batakis y su presentación en EE.UU. para renunciarla 24 hs después una muestra clara del desorden en el proceso de toma de decisiones que Massa deberá corregir.

 

Entonces, ¿cuáles debieran ser las prioridades para la nueva gestión?

 

En primer lugar, anunciar un Plan Integral que contemple los aspectos fiscales, monetarios y cambiarios que regirán su gestión.

 

Al inicio de su gobierno, Fernandez sostuvo que no creía en los planes. Es hora que el Gobierno cambie esa opinión y anuncie formalmente uno.

 

Este plan debiera, como mínimo, contemplar en el plano fiscal un sendero de políticas que tiendan al déficit cero. Batakis lo propuso, pero su abrupta salida no permitió saber si realmente iba a avanzar por ese camino.

 

En el plano monetario, es indispensable avanzar en el desarme de los pasivos remunerados del Banco Central (Leliq y Pases). Por supuesto que ello debiera ocurrir sin ningún tipo de confiscación para los ahorristas, concretamente nada parecido a un nuevo Plan Bonex.

 

La suba de tasas de interés, anunciada este jueves, sólo es un parche transitorio para que no haya fuga de depósitos y monetización de las leliq, pero llevar la tasa de retribución de estos títulos a una Tasa Efectiva Anual del 79.8% es una bomba de tiempo por sus efectos sobre la emisión endógena de pesos.

 

La clave en Política Monetaria es regenerar la demanda de pesos y para eso hay que sanear el balance del Central, recomponiendo reservas y desarmando pasivos.

 

En materia cambiaria, es clave dar marcha atrás con el parche del régimen para la liquidación de soja. El BCRA requiere, en forma urgente, recomponer reservas. Sólo durante el mes de agosto habrá una demanda de importación de energía de aproximadamente usd 1.500 mill.

 

A cambio de ello, generar un desdoblamiento cambiario en el cual la soja pueda ser liquidada al valor del dólar MEP lograría obtener los dólares necesarios para descomprimir ese frente.

 

El tiempo no es una variable neutral en el éxito o no de una gestión económica.

 

A la velocidad a la que se están sucediendo los acontecimientos, es urgente el anuncio de un plan que contemple los puntos descritos y su rápida implementación.

 

La luna de miel durará unos días. Luego, el mercado evaluará los anuncios y su factibilidad de implementación rápidamente.

 

Recién en ese momento podremos tener un panorama más claro de cuál es el escenario al que se encamina nuestra economía en los últimos cinco meses de este año, teniendo en claro que el Gobierno está usando su bala de plata y que, como nunca hay una segunda oportunidad para una primera buena impresión, tampoco habrá otra oportunidad para que genere políticas públicas que permitan recrear condiciones de crecimiento económico sostenido e inclusión social de los sectores de la economía informal y aquellos que se encuentran bajo la línea de pobreza.