02|10|2022

Massa & Kicillof, una sociedad de socorros mutuos

31 de julio de 2022

31 de julio de 2022

Superministro y gobernador afianzan vínculo. Tuit del Pum Pim Pam y reelección. Trayectorias que no chocan rumbo al 23. Flujo de fondos y obras para la campaña.

LA PLATA (Corresponsalía Buenos Aires) En la foto se los ve a los dos sonrientes y con miradas cómplices. Fue posteada en redes sociales por Axel Kicillof el 29 de abril pasado, cuando Sergio Massa cumplió 50 años. El gobernador saludaba al presidente de la Cámara de Diputados, que agradeció compartiendo la imagen y agregando un texto poco ambiguo para quien quisiera leerlo. “Pum Pim Pam… vos sabés cómo sigue. Gracias Axel”, escribió el tigrense, recreando el jingle de la campaña del mandatario de 2019. Una devolución de gentilezas y un guiño con el sello massista al plan 6x6 del bonaerense.

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“Massa fue el que primero y más plenamente se jugó por la reelección de Axel. Hasta lo puso en sus redes sociales”, recordaban en estas horas en los pasillos de la Gobernación bonaerense, donde la designación del líder del Frente Renovador (FR) al frente del nuevo superministerio que controlará todas las áreas económicas generó un aire de optimismo y expectativa para lo que vendrá.

 

Kicillof y Massa tienen una relación que se afianzó desde la llegada del primero a La Plata y que en los últimos tiempos se convirtió en un vínculo “de diálogo cotidiano”.

 

Esa sintonía se apoya en un hecho imposible de pasar por alto: sus posibles trayectorias políticas no están en línea de colisión. Kicillof buscará la reelección en Buenos Aires y a su lado juran que no se imagina ningún otro escenario para su futuro político. Massa llega al gobierno con la idea de convertirse en el candidato presidencial consensuado del peronismo. En el mar revuelto del Frente de Todos, que sus caminos no se crucen es clave.

 

A 60 kilómetros del epicentro de la rosca, en La Plata mostraban el viernes la conformidad de Kicillof y su entorno más cercano al movimiento de desembarco de Massa en el gabinete. Fue, en definitiva, lo que el bonaerense y varios de sus colegas gobernadores le plantearon al presidente Alberto Fernández en esa áspera reunión del miércoles por la tarde: el cambio de nombres de Silvina Batakis por Martín Guzmán no había resuelto nada y no iba a tener resultados si no se daba un golpe de timón mayor.

 

“Axel venía reclamando una coordinación de todas las áreas económicas. Este es el modelo que él planteaba. Ahora va a haber una conducción unificada y eso es muy saludable”, dicen en el entorno íntimo del gobernador.

 

Hasta el cierre de esta nota, no había habido contacto entre ambos, pero lo habrá en las próximas horas. El diálogo es cotidiano, remarcan en La Plata, “más allá de las coincidencias o diferencias políticas que puedan tener”. Y ese vínculo, dicen, va más allá de los vaivenes y cortocircuitos entre Kicillof y Máximo Kirchner, socio político de Massa, quien el jueves motorizó una suerte de operativo clamor para empujar el desembarco de Supermassa a través de los intendentes que le responden, con Martín Insaurralde a la cabeza. “La relación es impecable. Sergio cuenta con toda nuestra colaboración y lo sabe”, agregan.

 

La expectativa está puesta en el costado que más interesa en la gobernación de la nueva gestión que desplegará Massa en Economía, Producción y Agricultura: el flujo de fondos entre la Nación y la Provincia, especialmente en lo referente a líneas de financiamiento sensibles, como la del programa MESA, el sostén alimentario para el Gran Buenos Aires.

 

En La Plata dicen que, en ese sentido, el vínculo con la administración central nunca se resintió, ni en el peor momento de la relación entre Kicillof y el exministro Guzmán, cuando el diálogo entre ambos quedó interrumpido. Tampoco ocurrió en la breve gestión de Batakis y mucho menos se espera con Massa. “El flujo de recursos nunca se interrumpió”, aseguran.

 

Por estas horas, Kicillof deja trascender que la llegada de Massa al superministerio puede generar un shock positivo que ordene el complicado frente interno. Cree que los cambios ayudarán a que se tranquilice la economía, genere mejores expectativas, tranquilice los mercados y aporte nuevas “pautas claras”.

 

Y en el frente político es donde el nuevo tiempo genera mejores expectativas. Sobre todo, porque Kicillof y Massa pueden acoplar sus aspiraciones políticas sin que, por ahora, surjan ruidos: uno, enfocado en la reelección; el otro, con la mira puesta en la Casa Rosada.

 

En ese marco, destacaban que el sector que primero y más explícitamente salió a bancar la reelección de Kicillof fue el massismo. El propio líder del Frente Renovador lo explicitó en aquella publicación de redes sociales del pasado 29 de abril, cuando devolvió a Axel el saludo de cumpleaños recordando el jingle de campaña de 2019.

 

“Nada le sirve más al massismo que Axel se consolide acá y no tenga intenciones para arriba”, destacan en el círculo de ministros que rodea a Kicillof. “Ellos podrán decir entonces: ‘Nosotros acá en Nación y el kirchnerismo en la Provincia’. Eso a Massa le viene de diez”.