27|9|2022

El Evita cuenta daños y celebra el premio menor del Presidente

16 de agosto de 2022

16 de agosto de 2022

La estructura creada para Navarro: del ministerio a la secretaría. La guerra subterránea continúa contra el último sostén interno de Alberto Fernández.

LA PLATA (Corresponsalía Buenos Aires) El gesto del Presidente Alberto Fernández con la creación de una nueva secretaria -de mayor volumen que la actual- para el dirigente del Movimiento Evita, Fernando Navarro, está a miles kilómetros de distancia del ministerio prometido seis meses atrás, pero pasó mucha agua debajo del puente durante ese tiempo y las circunstancias ya no son las mismas. La vicepresidenta Cristina Kirchner desató una guerra pública con la organización social por el manejo de los planes, llegó el huracán Sergio Massa a manejar la economía y a poner la lupa sobre esos instrumentos de asistencia social y Fernández ya no goza de la misma fuerza política. Aunque ya las granadas no vuelan en actos y medios de comunicación, la batalla es subterránea y la organización venía masticando bronca ante los embates K y la inacción presidencial. Por eso, aunque el apoyo del primer mandatario no llega ni a los talones del compromiso inicial, el Evita festeja.

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Como se supo la semana pasada, Navarro dejó la Secretaría de Relaciones Parlamentarias, la oficina que ocupó desde el inicio del gobierno del Frente de Todos bajo la órbita de la Jefatura de Gabinete. Ese rol quedará ahora bajo el mando del vicejefe de Gabinete, Manuel Olmos, para trabajar de forma coordinada con Massa. A primera vista, el desplazamiento del dirigente del Evita implicaba un recorte más de poder. Por eso, el Presidente decidió compensar al único sostén territorial que le queda.

 

La salida fue la creación de la Secretaría de Relaciones con la Sociedad Civil y Desarrollo Comunitario, también dependiente de la Jefatura de Gabinete, al mando de Juan Manzur. La nueva estructura creada para Navarro contará con dos subsecretarias (Desarrollo de la Comunidad y Relaciones con la Sociedad Civil), tendrá a su cargo el Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (INAES), con una caja de más de 2.500 millones de pesos, y el manejo del Estado en Tu Barrio, entre otros programas.

 

Además, aunque falta negociar la letra chica, el Movimiento Evita espera que quede en la órbita de la secretaría el área de Agricultura Familiar, hoy dependiente del Ministerio de Economía, mediante un instituto; cerrar un manejo de fondos importantes que le permita tener mayor fluidez, no depender, para obtenerlos, de otras áreas y dotarla de una oficina de subsidios a la comunidad.

 

“Es positivo para nosotros, porque unifica lo social, lo productivo y lo cooperativo; la relación con el parlamento no era algo que nos sirviera demasiado”, asegura a Letra P un dirigente de peso del Movimiento Evita, al tiempo que analiza que fue un buen gesto del Presidente y que fue acordado también con Massa.

 

Con el deshielo en la relación entre los Fernández y la paz armada que sostiene el Frente de Todos, la guerra pública que había desatado CFK contra las organizaciones sociales, pero especialmente con el Movimiento Evita, pasó de la superficie a lo subterráneo. Como contó este medio, la organización liderada por Emilio Pérsico vio con malos ojos que el flamante superministro de Economía pusiera sobre la mesa la auditoría a los planes sociales en el primer paquete de anuncios y con desconfianza el movimiento del ministro de Desarrollo Social, Juan Zabaleta, de convocar a los intendentes para ese procedimiento, con quienes se reunió el pasado viernes. El Evita analiza ambos acontecimientos como ofrendas a la vice, que quiere recortarles poder en sintonía con los jefes territoriales del Frente de Todos.

 

Vistas las circunstancias, el Evita evalúa daños y festeja. “Aunque no es lo mismo, esto emula la agencia o ministerio que pedíamos hace tiempo, dotando a una supersecretaría”, se conforma un funcionario de la organización en diálogo con Letra P, que reconoce que Fernández ya no tiene el poder que supo acumular en otro tiempo para negociar acciones en la sociedad gobernante.

 

El Movimiento Evita es el último reservorio de la resistencia albertista. El Presidente lo sabe y el gesto era necesario ante la bronca que venía masticando la dirigencia de la organización. Para demostrar que esa alianza sigue en pie, Fernández decidió llegar, el pasado martes, al acto de Lomas de Zamora, donde se montó una foto de unidad junto a las diferentes tribus del Frente de Todos, escoltado, justamente, por Navarro.