21|11|2022

Sin la comunión de JxC, el FDT selló la paz interna en una misa cristinista

10 de septiembre de 2022

10 de septiembre de 2022

La homilía en Luján no tuvo eco en ninguna otra fuerza política, pero mostró a todas las tribus del oficialismo juntas. Meses atrás hubiera sido un milagro.  

LUJÁN (Corresponsalía Buenos Aires) La convocatoria a una misa después del intento de magnicidio contra Cristina Fernández de Kirchner, motorizada por La Cámpora y con respaldo de una parte de la Iglesia, mostró el sábado al mediodía en Luján a todos los sectores del oficialismo juntos y alineados en un pedido “por la paz y la fraternidad” del país. ¿La oposición? Bien lejos del cáliz y de la hostia. 

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Tampoco escucharon en vivo la homilía la vicepresidenta ni su hijo Máximo Kirchner, pero el encuentro en la histórica basílica de la Virgen de Luján selló una suerte de paz interna entre figuras y sectores largamente enfrentados, con una cruenta interna de los últimos meses oxigenada por la salida sorpresiva de Martín Guzmán. Cuando el arzobispo de Mercedes-Luján, monseñor Jorge Eduardo Scheining, pidió a los presentes “dar la paz”, se vio a Alberto Fernández abrazado a los kirchneristas más duros, como Andrés Larroque, y a otros referentes de La Cámpora haciendo lo propio con figuras del Movimiento Evita, sus históricos rivales. Massistas, dirigentes sindicales, intendentes del conurbano, y referentes sociales también se sumaron al clima de concordia intenta oficialista. 

 

Hasta rezó con Todos Juan Grabois, que había amenazado con dejar el Frente, ratificó su pertenencia al oficialismo ante la prensa, al reivindicar los anuncios de refuerzos sociales de los últimos días a cargo de Sergio Massa. El ministro de Economía siguió la jornada eclesiástica del oficialismo desde Houston en su gira en busca de dólares. También puso la otra mejilla Claudio Lozano, que acaba de ser echado por Silvina Batakis del directorio del Banco Nación

 

La convocatoria motorizada por el ministro del Interior Eduardo De Pedro, con el aval del cristinismo, logró ese efecto interno, pero tuvo nulo respaldo opositor, después del teléfono descompuesto con un informal llamado al diálogo a una dirigencia política que clavó el visto. Tal como se esperaba, a la ciudad de la virgen no fue ningún representante de Juntos por el Cambio, que ya había rechazado el convite en los contactos previos que mantuvo el funcionario con líderes del radicalismo y de la Coalición Cívica. 

 

“El Gobierno se equivoca, no puede convocar a la unión nacional y decir que a unos los convocan y a otros no”, evaluó el viernes el gobernador jujeño y titular de la UCR, Gerardo Morales, al argumentar su faltazo.

 

La ausencia en masa opositora tuvo una excepción a la regla:  entre los bancos de la basílica se vio a un intendente radical del interior bonaerense, Franco Flexas, de General Viamonte, cercano al senador Martín Losteau. Antes de entrar a misa, Larroque mencionó en una entrevista la figura del referente de ECO, al afirmar que es con uno de los dirigentes fuera del oficialismo con los que el kirchnerismo “tiene diálogo”. La Resolución 125 que desató la crisis con el campo en 2008 quedó en el pasado. 

 

En la búsqueda de ese encuentro, hubo una señal en el medio de la ceremonia. Fue cuando Scheining, entre las intenciones leídas previo al comienzo de la ceremonia, pidió por la salud de Esteban Bullrich, senador del PRO que dejó su banca para seguir con su tratamiento por la Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), internado desde la semana pasada. 

 

Pasadas las 13, el arzobispo de Mercedes-Luján empezó la ceremonia que se extendió por más de una hora y, fuera de la basílica, tuvo un despliegue de seguridad mayor al habitual. Pese a que ninguno de los sectores movilizó micros ni militancia, un gesto para intentar convencer a la oposición de asistir, los alrededores de la plaza central de Luján estuvieron vallados desde temprano. Gendarmería y otras fuerzas federales y la policía bonaerense estuvieron a cargo de un operativo que incluyó hasta efectivos armados en los corredores superiores de la iglesia, donde se suele ubicar el coro, y perros entrenados para detectar explosivos. Solo un grupo de la Uocra se ubicó con banderas en un sector de la plaza, sin cambiar mucho el paisaje alterado de las habituales misas de los sábados al mediodía.  

 

El expresidente Eduardo Duhalde, que se sentó al lado de Fernández, fue una de las pocas presencias extrapartidarias entre los invitados especiales. Las grandes ausencias fueron las de Cristina, que había dicho desde el primer momento que respaldaba la movida pero que no asistiría, y la de su hijo, que por la mañana avisó a través de sus voceros habituales que no iría.

 

En las primeras filas, todas las caras representaban a distintos sectores del FdT. Junto al presidente y exmandatario estuvieron De Pedro; la titular de la Cámara de Diputados, Cecilia Moreau; y el intendente de Luján, Leonardo Boto, además del jefe de Gabinete, Juan Manzur; el gobernador bonaerense Axel Kicillof; Larroque; el canciller Santiago Cafiero; los ministros Daniel Filmus, Gabriel Katopodis, Jorge Taiana y Juan Zabaleta; además de legisladores, representantes de organismos de derechos humanos, dirigentes sociales y gremialistas. 

 

Detrás del vallado se ubicaron los fieles que llegaron a Luján sin invitación. Muchos motorizados por la convocatoria en sí misma, portando algunas pancartas que pedían paz y aplaudiendo a las figuras del FdT que entraban o salían del templo. Otras personas, habituales feligreses de las misas de los sábados que no quisieron perderse la ceremonia, pero que parecían un poco ajenas al trasfondo político de la jornada. 

 

La única excepción a ese clima de concordia interno lo puso la titular de Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, quien se trasladó hasta Luján para respaldar la convocatoria, pero no quiso ingresar a la Basílica. “Vinimos para agradecer la vida de Cristina y agradecer que esa bala no salió. Pero ahí adentro hay gente con la que no queremos estar ni cerca. No puedo estar en ese lugar tan hipócrita con el pueblo pasando hambre”, lanzó, sin dar nombres.

 

Hacia el cierre de su homilía, el arzobispo Scheining advirtió que el país atraviesa un “tiempo extremadamente delicado” y afirmó que la “paz social está frágil y amenazada, y somos responsables de asegurarla y cuidarla”. “Así como cuidaste la vida de la vicepresidenta de la Nación, te pedimos que sigas cuidando a todos los argentinos y que nunca más la violencia se instale entre nosotros poniendo en riesgo la convivencia democrática”, dijo. 

 

Para desmarcarse de cualquier señalamiento, el monseñor cercano al Papa Francisco pidió respetar la figura de la Virgen. “Mucho lamentaría que se malinterprete este gesto. La Virgen de Luján es Inmaculada y cualquier mala intención, lejos de mancharla a Ella, nos mancha aún más a nosotros mismos”.