21|11|2022

Cómo opera Banijay Rights, la usina del entretenimiento que copa la TV abierta

19 de septiembre de 2022

19 de septiembre de 2022

La firma francesa inunda los canales con formatos probados y garantías para el prime time. Costos de producción y players locales. Argentina, ficción imposible.

Los formatos de entretenimientos ganan cada vez más espacio en las grillas de programación de todos los canales de aire. El año pasado el conjunto de las emisoras porteñas abiertas programó 6600 horas de este tipo de contenidos, lo que representa un incremento del 93% respecto de 2012. Pese a la caída general del rating, los programas de entretenimiento resisten y obtienen niveles de audiencias similares o incluso superiores a diez años atrás. Esto explica en parte que solo Telefe haya incrementado el año pasado un 55% este tipo de programas en su oferta de contenidos.

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El caso de Telefe es particular porque en los últimos años consolidó su liderazgo a fuerza de explotar con éxito dos tendencias del mercado televisivo: la programación incesante de telenovelas turcas (y cuasi eliminación de ficciones locales), y en particular la adaptación local de un gran número de formatos de entretenimiento de probado éxito internacional. Entre los más destacados, varias ediciones de MasterChef, Bake Off, Trato Hecho, Minuto para Ganar, La Voz, Manos Arriba Chef (exclusivo en Paramount+) y próximamente una nueva edición de Gran Hermano, entre otras.

 

Banijay Rights es el nombre de la empresa de origen francés dueña de los derechos de la mayoría de los formatos internacionales que se ven en las pantallas argentinas. La distribuidora domina el segmento de los llamados “shiny-floor formats” (por la estética brillante de sus escenografías), y tiene en el país contratos con Telefe, El Trece y América. Los acuerdos comerciales pueden darse entre la distribuidora internacional y los canales, o de forma directa con productoras como Boxfish (Diego Guebel), Kuarzo (Martín Kweller) o La Flia (Marcelo Tinelli). Con esta última trabaja actualmente en la adaptación para El Trece de la versión argentina de All Together Now (Canta Conmigo Ahora), la propuesta con la que Tinelli pelea este año por su supervivencia.

 

Michelle Wasserman, Senior VP de Banijay Rights para América Latina y Estados Unidos Hispano, dijo a Letra P que el mercado argentino se encuentra por encima de la media regional en importación y adaptación de este tipo de formatos. Solo en los últimos 12 meses la empresa que representa tuvo al aire en Argentina diez programas distintos en tres de los cinco principales canales de televisión abierta.

 

La empresa europea es la dominante, pero no la única que vende formatos internacionales en el país. La Voz, hasta hace muy poco en la pantalla de Telefe, es distribuido localmente por otro gigante: Talpa Network.  

 

Michelle Wasserman, Senior VP de Banijay Rights

La adaptación de formatos ya probados en otros mercados reduce el riesgo pero demanda, al menos en los casos de grandes producciones para el prime time, de fuertes inversiones. El canal que compra el formato paga al distribuidor un “fee” por programa, a lo que se suman los gastos de adaptación del formato (incluyendo consultorías técnicas y artísticas) y los costos de producción.

 

“Hay shows day time que son baratos, pero un show como Gran Hermano no es barato, y te puedo asegurar que va a dar déficit en la primera temporada, por lo que apuntamos a producir varias”, asegura Wasserman.

 

A la producción de varias temporadas o la producción intensiva (Canta Conmigo Ahora graba hasta tres programas por día) se suma la devaluación del peso argentino que atrae inversiones extranjeras y ayudan a recuperar en parte estas inversiones iniciales. En su momento Endemol, empresa adquirida por Banijay en 2020, produjo en Argentina, entre otras cientos de horas de entretenimiento, los reality Gran Hermano Ecuador y Panamá. 

 

La limitación de la adaptación de formatos internacionales de entretenimiento en términos de negocio es que “no viajan”: es decir, no sirven para crear nuevos negocios en otras ventanas de exhibición y menos aún para venderlos como latas al exterior, como podría hacerse con una ficción. La apuesta creciente por este tipo de contenidos se explica en que, salvo algunas superproducciones puntuales como La Voz, son realizaciones más baratas que la ficción.

 

Fuentes que conocen de cerca el negocio explicaron a Letra P que el rango de costos del “format fee” puede oscilar entre los USD 1500 y USD 10.000 por programa en un formato diario. Dentro de este rango, cada cliente paga un precio distinto según los antecedentes de éxito, si se trata de un formato novedoso y en auge o “de catálogo”, según la necesidad e interés del distribuidor por ingresar en algún país, y otras variables que se resuelven en negociaciones particulares entre distribuidoras, canales y productoras. Aun sumando todos los costos de licencias, adaptación y producción, las superproducciones de entretenimiento siguen siendo más baratas que la ficción local. 

 

Según datos del mercado, una ficción diaria producida en Argentina puede costar hoy entre USD 70.000 y USD 100.000 por capítulo. Estos números son consistentes con los que maneja la Cámara de Productoras Independientes (CAPIT) que estima unos USD 50.000 por capítulo para tiras diarias y USD 90.000 en el caso de series de entre ocho y 26 capítulos. Ningún canal de televisión en Argentina está hoy en condiciones de afrontar costos como estos para producir ficción nacional, salvo aquellos casos en que coproduce con señales de TV paga o plataformas. Mientras tanto, el entretenimiento probado y rendidor invade la grilla.