21|11|2022

¿Vehículo para la evasión o herramienta para la transparencia?

20 de septiembre de 2022

20 de septiembre de 2022

A pesar de las facilidades que da este mercado digital, el dinero ilegal es muy marginal y es insignificante en las operaciones de lavado.

Panamá Papers, Pandora Papers, Swiss Leaks, FinCEN Files y Paradise Papers son solo algunas de las principales filtraciones de datos sobre empresas fantasma y depósitos bancarios a nombre de muchas de las principales personas multimillonarias del mundo que se produjeron en los últimos siete años. En todos los casos, las filtraciones dan cuenta de cómo la alianza entre marcos regulatorios muy permisivos de los considerados "paraísos fiscales" y el sistema financiero tradicional -bancos, fundamentalmente- permitió resguardar la identidad de decenas de miles de individuos que llevaron adelante operaciones de lavado de dinero y evasión impositiva por billones de dólares.

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Según un informe de 2020 de la organización de investigadores Tax Justice Network, los estados de todo el mundo están perdiendo, cada año, cerca de US$358 mil millones en impuestos no recaudados por rebajas a las contribuciones empresariales y a la evasión de impuestos privados que ofrecen ciertos países. La mitad del dinero que se pierde en recaudación está concentrado en sólo cuatro países de Europa: Reino Unido, Suiza, Holanda y Luxemburgo. Significa que el equivalente al 70% de lo que produce la Argentina en un año se pierde en evasión fiscal a lo largo y ancho del mundo y que queda en manos de grandes empresas multinacionales y titulares de muchas de las mayores fortunas del planeta.

 

Para tomar dimensión del volumen de dinero que representan las criptos y los activos digitales en comparación con el de las finanzas tradicionales, el sistema Swift -el que usan los bancos para transferir dinero de forma internacional- puede mover entre cinco y siete billones de dólares en un solo día. En cambio, en todo 2021, se hicieron transacciones en criptomonedas por 15,8 billones de dólares. Esto quiere decir que, en sólo dos o tres días, el sistema tradicional mueve lo que el mercado cripto en un año entero.

 

¿Qué porcentaje de ese dinero está vinculado a operaciones ilegales, estafas, financiamiento de narcotráfico o de trata de personas, entre otros delitos? De acuerdo al último reporte de criptodelitos de Chainalisis -empresa dedicada al análisis de movimientos de dinero a través de Blockchain-, las transacciones en las que participaron direcciones ilícitas alcanzaron los US$14 mil millones en 2021, tan sólo el 0,15% del volumen total de transacciones con criptomonedas.

 

Esto quiere decir que, a pesar de las facilidades que dan las criptomonedas para transferir dinero de un punto al otro del mundo de forma rápida, barata y sin intermediaciones, el dinero ilegal es muy marginal del total que se mueve en esta nueva economía. Más: es insignificante en comparación con las operaciones de lavado que ya se hacían antes de la aparición de Bitcoin y otras criptomonedas hace poco más de diez años.

 

"En la práctica, la mayoría de las actividades ilícitas siguen prefiriendo utilizar el efectivo, porque no quieren quedar registrados en ningún lado", señaló a Letra P Marcos Zocaro, tributarista, docente universitario y autor de los libros Manual de criptomonedas y Una Bolsa de impuestos.

 

Una de las características de la tecnología Blockchain es el registro inmutable de sus operaciones: cada vez que alguien compra o vende Bitcoin, por ejemplo, esa operación queda registrada en la red en la que se hace esa transacción y allí se detalla cuál fue la dirección o billetera desde la que partió la operación, a cuál llegó y por qué monto se hizo. Si bien los datos de las personas usuarias están encriptados, la operación es visible para todo el mundo, ya que la red es abierta y sus datos son públicos.

 

De hecho, el análisis de los movimientos de dinero a través de Blockchain permitió, por ejemplo, detectar que los líderes de extrema derecha involucrados en la toma del Capitolio de los Estados Unidos en enero de 2021 habían recibido más de US$500 mil en Bitcoin de un donante francés un mes antes del ataque.

 

Sin embargo, queda por resolver cuál es el grado de información que reciben los gobiernos sobre las operaciones que sus ciudadanos hacen con criptomonedas y cómo evitar que esos movimientos queden por fuera del radar de sus entes recaudadores.

 

En la Argentina, al igual que en la mayor parte del mundo, salvo excepciones como El Salvador, Suiza y otros pocos países, no hay una legislación que regule puntualmente las operaciones con criptomonedas. Sin embargo, desde mediados de 2021, todos los exchanges argentinos como Lemon, Buenbit, Belo, Let´s Bit, SatoshiTango, Ripio y Decrypto, entre otros, deben informar a la AFIP las operaciones que hagan sus personas usuarias. 

 

Incluso las operaciones que se hacen a través del sistema P2P (Peer to Peer o Persona a Persona) implican, necesariamente, que la transferencia de dinero Fiat (pesos o dólares) con la que se compran las criptomonedas pase en algún momento por un banco o una billetera virtual, como Mercado Pago, que también son agentes informantes de la AFIP.

 

"Si yo te vendo criptomonedas a través de P2P, la plata pasa a través del banco y el banco informa a la AFIP. Está todo blanqueado y, por más que no quiera pagar impuestos o disimular, en algún momento eso llega a la AFIP o a un fisco provincial y el día de mañana me preguntarán por ese dinero", explicó Zocaro. Tanto para el caso de Bienes Personales como para el Impuesto a las Ganancias, es responsabilidad del contribuyente informar al fisco lo que tiene y pagar en consecuencia, si ese fuera el caso.

 

¿En qué casos corresponde pagar impuestos por comprar o vender criptomonedas en la Argentina? En términos generales, se pagará Ganancias si, a lo largo del año, la persona obtiene, por la venta de criptomonedas, una ganancia superior a los $252.564,84, entre la diferencia de precio de venta y de compra. "Si vendo cripto una, dos, tres o las veces que sea y no superé nunca ese monto en el total del año, no tengo ninguna obligación de inscribirme al impuesto ni estoy evadiendo", detalló Zocaro. 

 

En el caso de Bienes Personales, que funciona como una "foto" de todos los bienes que posee una persona (inmuebles, vehículos, dinero en efectivo o depositado en el banco, acciones, títulos de deuda y, también, criptomonedas), al 31 de diciembre de cada año, corresponde pagarlo a partir de los seis millones de pesos al año siguiente. Para Zocaro, existe "mucha paranoia" de gente que dice tener miedo de que un exchange lo informe por operar por montos muy pequeños. "Piensan que por tener 100 mil pesos en cripto la AFIP los va a ir a buscar a sus casas con el grupo GEOF", ironizó.

 

En síntesis, las criptomonedas no serían más ilícitas que las finanzas tradicionales y hasta podría decirse que son incluso menos, dada la transparencia de sus operaciones y la posibilidad de análisis hacia atrás que puede hacerse en cripto pero no sobre el dinero en efectivo o las finanzas regulares. Esto no las exime de la posibilidad de ser un mecanismo de evasión o lavado, pero el sistema financiero tradicional, aun con todas sus regulaciones, instituciones e historia detrás, no fue capaz de evitar que billones de dólares quedasen en manos de delincuentes en los últimos 200 años... y antes también.