06|2|2023

La oposición espera a Massa en Diputados con una catarata de preguntas

27 de septiembre de 2022

27 de septiembre de 2022

Tormenta de interrogantes sobre las zonas grises del texto enviado por Hacienda en su regreso a Diputados: subsidios en el mismo foco que las transferencias.  

Sergio Massa no regresará en soledad a la Cámara de Diputados que condujo hasta hace casi dos meses. El próximo miércoles entrará al Congreso como jefe del Palacio de Hacienda para explicar el Presupuesto 2023, para presentarse ante los miembros de la comisión que preside el kirchnerista Carlos Heller, donde la oposición está dispuesta a escucharlo, pero con un arsenal de interrogantes sobre las zonas más sensibles del plan de cuentas nacionales para el año próximo.

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Sin perder la predisposición inicial de apoyarlo en general, en los principales espacios opositores ya definieron los primeros trazos del tono que tendrá el tratamiento del texto durante octubre. El cronograma pactado la semana pasada entre la presidenta de la Cámara Baja, Cecilia Moreau, y los jefes de todos los bloques pretende llegar al recinto a principios de noviembre. Que se cumpla esa premisa depende de la cintura que Massa pondrá a prueba a partir de este miércoles. El ministro moverá la primera ficha con su exposición inaugural, pero luego le dejará el camino abierto a una delantera técnica de dos primeras figuras del equipo económico: el secretario de Hacienda, Raúl Rigo y su par de Finanzas, Ricardo Setti. El dúo tendrá la misión de atajar la andanada de preguntas específicas que están cocinando dentro de cada conglomerado.

 

En la previa de la negociación económica surgieron dos temas políticos que podrían colarse en el debate: uno tiene que ver con el giro que vino del Senado con la ampliación de la Corte, y el otro, con la eventual suspensión de las PASO. Avanza un operativo impulsado por impulsado por gobernadores peronistas que apuntan al costo de esos comicios. Según contó este medio, para este año la Dirección Nacional Electoral (DINE) recibirá 55.247 millones de pesos, lo que implica un aumento del 606% respecto a las últimas presidenciales y es la ventana que aparece en el Presupuesto para multiplicar las críticas contra las primarias.

 

El dato no es ajeno para los que andan con los anexos del proyecto marcados con resaltador. “Cuanto más quieran hacer coincidir un eventual cambio de reglas electorales o la reforma de la Corte con el tratamiento del Presupuesto, más van a enrarecer el clima de trabajo de la Comisión”, advirtió un integrante del interbloque Federal, donde conviven socialistas santafesinos, cordobesistas y lavagnistas.

 

En Juntos por el Cambio uno de los puntos que más atención concentra no es sólo el 60% de inflación estimado para el año que viene. “Es una cifra irreal, no creemos que la cumplan, pero también refleja que hay un intento para reducirla teniendo en cuenta que este año podría terminar en el 100%”, opinó uno de los encargados de estudiar el texto. Los examinadores opositores no dejarán de advertir que no hay un plan económico concreto, pero este lunes estaban analizando una pieza maestra del plan presupuestario: las transferencias corrientes al sector privado.

 

En esa partida hay dos puntos que despiertan controversia. En las transferencias destinadas a unidades familiares, donde están las asignaciones familiares de la ANSES y el pago del Plan Potenciar Trabajo, entre otros, habrá un aumento del 42%. Luego hay un segundo capítulo de transferencias corrientes a empresas privadas, que se trata de la "asistencia" a la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico (CAMMESA) y concentra el 85% del total de esa partida. Para el año que viene tendrá un incremento del 35%. Con esos números en la mano los representantes del PRO y la UCR harán notar que ambos incrementos están muy por debajo de la inflación estimada. En el caso de los subsidios para CAMMESA el interrogante gira en torno a una actualización que consideran exigua en la ecuación energética y quieren saber por qué.

 

Otro punto está puesto en los intereses de la deuda. El proyecto estima que insumirán 2.600 millones de pesos de las previsiones para el año que viene. Tanto en la UCR como en el macrismo opinan que la cifra es mucho más grande. Le reclamarán precisiones a Massa y especialmente a Setti. “Lo más grave es que tenemos, más allá de los números del Presupuesto, una gran preocupación por la sostenibilidad de la deuda interna después de la renegociación con el FMI”, detalló a este portal uno de los integrantes opositores de la Comisión de Presupuesto. Compartió sus apreciaciones mientras analizaba la planilla de resultados  que forma parte del “Análisis económico de los principales rubros”, donde aparecen los principales aspectos del proyecto.

 

Los subsidios al transporte público también despertó preocupaciones. El artículo 81 del proyecto define que seguirá con vida el Fondo Compensador para el Transporte Público de Pasajeros del Interior del País, creado por la administración de Mauricio Macri en 2019  y que contará para el 2023 con 66.053 millones. Implica un 43,6% de incremento respecto a este año. Ese monto es muy bajo para las pretensiones de los gobernadores y será uno de los temas que el bloque Córdoba Federal, que responde al mandatario Juan Schiaretti, cuestionará. La negociación sucederá cuando sigue sin avanzar el proyecto que aprobó la Comisión de Transporte para elevar el Fondo de este año de 36.000 millones a 59.500.  Las cifra alcanza hasta octubre y todavía no hay ninguna precisión sobre una salida para los meses que le quedan a este año.

 

En el oficialismo prefieren guardar silencio hasta que Massa hable. Algunos legisladores sólo admitieron que la tasa de crecimiento es muy baja. Casi la misma evaluación que se puede leer en el primer estudio sobre el Presupuesto 2023. Lo realizó el Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortíz (CESO). Advierte que “contrariamente a lo que se espera en un año electoral, es cauto en el incentivo a la demanda aunque mantiene el déficit fiscal primario”. Respecto a las previsiones para el año que viene remarca que “al indicar un crecimiento de 4% para el 2022, el Gobierno ya está previendo que va a haber una retracción en la actividad a lo largo del segundo semestre. Eso dejará a la actividad con un efecto arrastre muy bajo para el año que viene. El crecimiento de 4% previsto para 2022 implicaría una reducción de 0,9% del PBI en los dos trimestres restantes de este año”.