12|11|2022

La pata peronista del FdT amasa la lista que más preocupa a Llaryora

30 de septiembre de 2022

30 de septiembre de 2022

El PJ que no comulga con el Panal tendrá su foto en octubre. Recuento de tropas y capacidad de daño. Ruptura total con Schiaretti, dudas sobre su delfín.

CÓRDOBA (Corresponsalía) La epopeya que encarna Martín Llaryora en su camino para unir al PJ cordobés y sumarlo a la batalla para sostener el poder provincial comienza a encontrar obstáculos que, en algún momento, parecían que iban a ser sorteados con facilidad. Coma ya contó Letra P, la derrota en Marcos Juárez generó un reverdecer de cuestionamientos internos que se contenían en unidades básicas y pasillos del interior mediterráneo y que, de un momento a otro, emergieron con una fuerza casi inédita para el armado de la fuerza que comanda Juan Schiaretti.

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Luego de un par de escenas que generaron ruidos en el seno de la conducción del PJ provincial, el terreno se prepara para la irrupción del Frente de Todos en la discusión. Este fin de semana, las fuerzas políticas históricamente identificadas con el kirchnerismo protagonizarán un acto en la capital cordobesa en el que se espera la participación de la diputada camporista Gabriela Estévez, junto a sus compañeros de bancada Pablo Carro y Eduardo Fernández. La consigna, que pretende ser unificadora de la tropa interna, será “Todxs con Cristina”. Por fuera de ese esquema, la movida que por estas horas parece preocupar más al armado del gobierno cordobés es la que reúne al peronismo local rebelde, ese que se escribe sin K y fue parte de la familia hasta hace unos pocos años. Será dentro de un par de semanas. "Después del 17 de octubre", anticipan quienes trabajan en la organización.

 

El tramo final de octubre reunirá a la pata peronista del FdT en Córdoba y viralizará una imagen en la que se fundirán figuras nacionales, intendentes, gremialistas y referentes territoriales. Con la idea de plantar la bandera del PJ antischiarettista, esa foto será leída como un mensaje a Llaryora, que empieza a impacientarse por los frentes internos que prometen intensificarse con el paso de los meses y la proximidad de la campaña.

 

“Si la unidad provincial no se da, nosotros vamos a presentar nuestra lista”, dijo el fin de semana pasado Olga Riutort, que también aprovechó la oportunidad para renovar su posicionamiento respecto de la figura del gobernador. “Schiaretti es Cambiemos, mandó a votar a Mauricio Macri y se abrió del peronismo, del que solo le quedó el sello. Creo que Llaryora es diferente y va a necesitar de todo el peronismo de Córdoba”, aseguró la titular del PAMI cordobés. También advirtió que si Luis Juez y Rodrigo de Loredo logran sostener la unidad opositora, el intendente capitalino va a “necesitar” sumar a todos los sectores del PJ para poder presentarse como una alternativa competitiva.

 

Si bien la lectura es compartida por las principales figuras del FdT, la desconfianza surge de la injerencia concreta que tendrá Llaryora para definir a quiénes sumará en su plan para alcanzar la gobernación. Hay una idea que sobrevuela y se hace cada vez más fuerte, sobre todo teniendo en cuenta el protagonismo que Schiaretti va tomando a las puertas del comienzo oficial de la campaña. “Si él no nos quiere y se dedica a pegarnos todo el tiempo, se hace difícil que Llaryora o cualquier otro dirigente con buenas intenciones pueda conseguir el aval para incorporarnos dentro de un eventual esquema de gobierno”, analizan en las filas cordobesas del frentetodismo. “Viendo cómo funcionan las cosas hoy, no sé si Llaryora va a poder armar la lista a legisladores”, chicanean quienes se paran en la vereda más crítica.

 

El espacio se identifica con el nombre Frente Peronista Córdobés y tiene como principal referente al vicepresidente del Banco Nación, Carlos Caserio. Allí también está Riutort y su grupo de peso en la capital provincial. También se cuentan intendentes como Federico Alesandri (Embalse), Rubén Ovelar (La Cumbre) y Fabián Francioni (Leones); y nombres de referencia en el mundo gremial como Ilda Bustos (Gráficos), Gabriel Suárez (Luz y Fuerza), Juan Monserrat (UEPC) y Leandro Vallejos (Ladrilleros).

 

“Hay otros actores que también están trabajando con nosotros, pero falta confirmar si van a asistir a esta primera reunión”, avisan, mientras barruntan cuál será el mejor escenario para la puesta. Las opciones orbitan entre la Capital o alguna localidad del sur. Quienes defienden esta última idea señalan que un acto fuera de la ciudad de Córdoba serviría para dar cuenta del potencial de un espacio que tiene representación “en toda la provincia”. Podría ser Marcos Juárez, reconvertida en el nuevo fetiche de la política cordobesa.  

 

Más allá de las lecturas lineales, la idea de la lista propia de un peronismo díscolo con el Panal no persigue solamente el fin de mostrar capacidad de daño para negociar condiciones futuras, sino de conseguir una mayor representación del FdT, sobre todo en los espacios legislativos. La decisión del kirchnerismo de no presentar listas en 2019 dejó al espacio sin ninguna referencia parlamentaria que pueda defender el modelo nacional ante lo que consideran “los constantes ataques de Schiaretti”. Hoy, solo el desprendimiento de Mariana Caserio y Miguel Maldonado del bloque de Hacemos por Córdoba aparece como una referencia del PJ nacional dentro del oasis cordobesista que presenta una Legislatura a pedir del oficialismo.

 

Con la luz de alerta encendida, en la conducción provincial toman nota del reacomodamiento y empiezan a moverse en plan de reducción de daños. Este viernes, habrá un movimiento en esa dirección. Luego de sus fotos con Martín Gill, a quien el peronismo del FdT espera pero ve “muy dispuesto” a acordar con Schiaretti, Natalia De la Sota compartirá un acto con la primera plana del PJ capitalino en la que ya aseguraron su participación Llaryora, el viceintendente Daniel Passerini y la senadora Alejandra Vigo. La excusa volverá a ser un homenaje al padre de la diputada, por lo que se auguran discursos que crucen la liturgia con el llamado al diálogo y la unidad, con el que se identifica al exgobernador desde su inesperado fallecimiento, el 15 de septiembre de 2018.

 

Será un primer antídoto a modo de baño oficial de peronismo en el reino amenazado por la desperonización definitiva que tiene a Schiaretti como principal fogonero.