10|11|2022

La misa por Cristina, una experiencia poco religiosa

09 de septiembre de 2022

09 de septiembre de 2022

El kircherismo va, la oposición no. La Iglesia toma distancia y reza por su lado. CFK bendice, pero se autoexcluye. La génesis en los kuras. Alberto F, anotado.

Si hay algo que la Iglesia intenta cuidar es la misa, dado que es la esencia de la liturgia católica por tener a la eucaristía en el centro. Mayormente logra proteger ese rito de cualquier vinculación política y mundana. En la Argentina de la grieta, no siempre pasa. En octubre de 2018, durante la gestión de Mauricio Macri, una celebración en Luján por pan, paz y trabajo de los gremios combativos -con la presencia de Hugo Moyano y Pablo Moyano- presidida por el fallecido arzobispo Agustín Radrizzani terminó en polémica interna y externa a los claustros religiosos. Ahora, tras el intento de asesinato a Cristina Fernández de Kirchner, la convocatoria a una ceremonia religiosa en la basílica para dar gracias por la vida de la vicepresidenta también provocó chisporroteos eclesiástico partidarios.

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El grupo de Curas en Opción Preferencial por los Pobres (OPP) lanzó la idea de un oficio religioso con la consigna “Sin Cristina no hay Patria ni Dios” y buscó posibles locaciones. Primero, en la calle frente al domicilio de la expresidenta, pero lo descartó –dijeron sus referentes- por cuestiones de “seguridad”. Luego barajó la Plaza de Mayo y finalmente consensuó ir al santuario nacional de la patrona de los argentinos. La Cámpora compró la propuesta y se la transmitió a CFK, que dio su bendición pero dejando en claro que no sería partícipe. Rápidamente, el ministro Eduardo de Pedro (Interior) y el funcionario bonaerense Andrés Larroque (Desarrollo de la Comunidad) se comunicaron con el intendente de Luján, Leonardo Boto (Frente de Todos), para que formalizara el pedido del templo para la celebración eucarística.

 

La organización transitaba por los carriles formales y protocolares hasta que, el miércoles, la Misa por Cristina fue bautizada con la consigna “Por la paz y la fraternidad de los argentinos”; casi calcada al lema que la Conferencia Episcopal Argentina (CEA) había elegido un día antes para convocar a un fin de semana de oración con esas mismas intenciones y llamando a la grey católica a dar un ejemplo de unidad ante una sociedad que los obispos definen “fragmentada y escéptica”. Fue entonces cuando saltó alguna térmica eclesiástica y se pidió a las autoridades episcopales que se despegaran de la movilización de la militancia kirchnerista. 

 

“La misa no la organiza ni la basílica ni la CEA. Ellos (el kircherismo), a través de la intendencia, están invitando por su cuenta”, se apresuró a decirle a Letra P una fuente religiosa habitual; mientras que otra mencionó al menos dos motivos de esta toma de distancia eclesial: el creciente clima de tensión política tras el intento de magnicidio contra la vicepresidenta, cuando –sostiene- la temperatura social debió haber sido otra, y el riesgo de que el hecho religioso sea desvirtuado. 

 

La arquidiócesis de Mercedes Luján confirmó que la comuna lujanense solicitó la basílica para la eucaristía y que la petición fue aceptada. “No había impedimento y no hay motivos para negarnos”, precisó un vocero curial y anunció que, “por territorialidad”, la Misa por Cristina será presidida por el arzobispo local Jorge Scheinig

 

Fuentes de la Secretaría de Culto, la dependencia a cargo del amigo presidencial Guillermo Oliveri, minimizaron la existencia de conflictividad por la misa en Luján al asegurar que hubo contactos con las autoridades del episcopado para desestimar cualquier malentendido sobre la génesis de la ceremonia movilizada por el kirchnerismo y los movimientos sociales. “Va a presidir Scheinig porque la convocatoria de la Iglesia es en todas las parroquias del país y no exclusivamente para la basílica”, respondieron ante una consulta de Letra P y ampliaron: “Irán los funcionarios de la provincia (de Buenos Aires) y seguramente los nacionales y el Presidente (Alberto Fernández) está confirmado”.

 

La Secretaría, responsable de la relación del Gobierno con las confesiones religiosas, ratificó que la invitación a la misa parte de la sede comunal que gobierna Boto y anticipó que le pasó una lista de autoridades de los credos a fin de que la eucaristía cierre con una oración interreligiosa, cada una de acuerdo con su tradición. Esta práctica, que aún perdura, se tornó habitual -hasta en los tedeum patrios- a partir de la administración de Néstor Kirchner a raíz del malestar del entonces presidente con las homilías consideradas “interpelativas” de Jorge Bergoglio, hoy papa Francisco.

 

El Gobierno hace otra lectura de la escena que dejó el atentado contra CFK: considera que el hecho, que provocó una conmoción nacional, debería ser un punto de inflexión para abrir un “debate necesario”, dialogar y consensuar para ir hacia un “pacto democrático”. La escena en Luján, sin embargo, será incompleta y lejos de esa aspiración oficialista, dado que la oposición –particularmente, Juntos por el Cambio- ya avisó que no asistirá a la cita religiosa. La militancia de base, en tanto, anticipó que el sábado pasará lista en la basílica para anotar las ausencias de la propia tropa y, también, de la ajena.