06|12|2022

Qué se juega en Marcos Juárez, minuto uno del calendario electoral 2023

09 de septiembre de 2022

09 de septiembre de 2022

Por qué una ciudad con 20 mil votantes moverá este domingo la primera pieza de la pelea grande que viene. Cuál será el discurso de quienes ganen el domingo.

Una partida de ajedrez puede durar horas y requerir decenas de jugadas. Sin embargo, el primer movimiento de las piezas blancas condiciona el resto del juego. Aunque se trate de un modesto peón que avanza dos casillas, una buena apertura puede ser la llave de una victoria. Algo similar ocurre con las elecciones municipales que se celebrarán en Marcos Juárez, donde unas 20 mil personas irán a las urnas en el sur cordobés y concentrarán la atención de la política provincial y nacional. Las principales figuras de Juntos por el Cambio (JxC), el gobernador cordobés Juan Schiaretti e inclusive una buena parte del peronismo de las provincias se juegan mucho este domingo, aunque sus nombres no figuren en las boletas electorales.

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¿Por qué?

 

La narrativa generalizada indica que, en 2014, esta ciudad se convirtió en el “kilómetro cero del cambio”. Entonces, Pedro Dellarossa, un vecinalista convertido al macrismo, ganó la intendencia al frente de una alianza entre la UCR, el PRO y la Coalición Cívica llevando, por primera vez en el país, el sello de Cambiemos. Dos mandatos más tarde, la disputa no es por conservar los pergaminos invictos. No se trata de una pelea por el pasado, sino por el futuro. Se trata del poder.

 

Flashback. Meses atrás, Dellarossa ungió como su candidata a sucederlo a la titular del Concejo Deliberante, Sara Majorel. Su mano derecha en la gestión, Verónica Crescente, medía mejor. Quería ser, pero no fue bendecida por el dedo del intendente. Entonces, se fue. Con el antecedente de la paliza electoral de 2021 en la provincia, Schiaretti vio la oportunidad de cortar la racha triunfal de JxC en su propia cuna con un golpe de efecto y ponerle un freno a la ola cambiemista de cara a 2023. Con la asistencia de su ministro Carlos Massei, metió una cuña en el famoso kilómetro cero y convirtió a Crescente en la candidata de una alianza entre el vecinalismo local y su partido, Hacemos por Córdoba. Su candidata.

 

La jugada del mandatario no fue aislada. Desembarcó con anuncios y recursos provinciales en la campaña y obligó al municipio a subirse a una desigual batalla de ladrillos. Para dejar clara su apuesta y la importancia que le asigna a la contienda del domingo, este jueves se instaló toda la jornada en Marcos Juárez para el cierre proselitista.

 

Schiaretti busca generar las condiciones para que el intendente capitalino, Martín Llaryora, prolongue el año entrante la hegemonía cordobesista y resista la avanzada de JxC, que, con Luis Juez y Rodrigo de Loredo a la cabeza y una orgía de internas detrás, amenaza con barrer 24 años de gobiernos peronistas en el Panal. Además, el mandatario peronista más anti-K viene anunciando la construcción de una alternativa nacional que trascienda la grieta con vistas al año próximo. Hasta el momento, no han sido más que fotos aisladas, pero consecuentes, con figuras del radicalismo y amagues de un ilusionista que, sin reelección, construye su sobrevida política. Para llegar entero al final del mandato en Córdoba, parece sobrarle. Para saltar a la arena nacional, se verá.

 

Del otro lado, la disputa provincial arrastró hasta Marcos Juárez a cinco figuras de JxC que se sienten presidenciables. Gerardo Morales, Mauricio Macri, María Eugenia VidalPatricia Bullrich y Horacio Rodríguez Larreta. Viajaron para defender el kilómetro cero y para apuntalar una victoria en Córdoba, distrito clave en 2023, a juzgar por el peso de su electorado, para los objetivos cambiemistas en 2015 y 2019. También llegaron para sacarse ventajas en la interna grande que mantienen por la candidatura que le permita un segundo tiempo en la Casa Rosada a la fuerza política que hoy está en la oposición .

 

La noche del domingo, con el resultado puesto, es probable que no se aventuren grandes cambios para las 20 mil personas que viven en Marcos Juárez y habrán tenido que achinar los ojos para encontrar las diferencias entre Majorel y Crescente, las dos postulantes surgidas del mismo útero político, entre quienes saldrá la nueva intendenta.

 

A nivel provincial, si el cordobesismo triunfa, Schiaretti y Llaryora pasarán a facturar. Empoderados, podrán poner en duda el triunfo que JxC vaticina en la provincia para 2023 y energizarán los ánimos del peronismo provincial para una campaña que se sale de la vaina por arrancar. Si gana JxC, la marcha de la coalición opositora puede volverse arrolladora, al punto de amalgamar los desencuentros internos que laten en carne viva y pueden volverse insalvables si la taba cae de culo.

 

Si la lista apadrinada por Schiaretti gana, el gobernador no lanzará una candidatura presidencial desde el búnker de Unidos por Marcos Juárez, pero se mostrará como el gran constructor de una victoria amasada con su sello, en base al peronismo racional que predica junto con la épica ciudadana del vecinalismo, ese primo hermano con conciencia social de la antipolítica; una muestra en frasco chico de los mismos materiales con los que prometerá dar vida a una opción a la grieta en las presidenciales. En el entorno cordobesista aseguran que hay gobernadores del peronismo de las provincias que se entusiasman con esa chance; en especial, si el kirchnerismo, ese demonio, les quiere marcar el paso.

 

En un escenario de derrota, el poder de fuego de las luminarias de JxC quedaría cuestionado. Si sus presidenciables no logran torcer una elección de 20 mil votantes en el próspero sur de la provincia más anti-K, ¿les dará la nafta en cancha de 11? Sin embargo, si la versión marcosjuarense de la alianza consigue dar vuelta, en el escrutinio del domingo, la tendencia desfavorable que hasta ahora marcaron las encuestas, Juez y De Loredo deberán acomodarse en la punta del trampolín para celebrar sin que ninguno se caiga a la pileta antes de tiempo. Hablarán de una victoria irreversible en 2023 y hay quienes se ilusionan con alguna visita nacional para subirse al carro del triunfo. Si gana, JxC procesará el resultado con un prisma nacional.

 

Mientras tanto, la Casa Rosada mira de afuera, lo que no quita que las consecuencias de la partida que se inicia el domingo no impacten en el oficialismo. En esta feria de expectativas, el primer movimiento está en marcha y puede condicionar las jugadas que siguen. Con todo, la moneda está en el aire. Como se sabe y pese a todas las especulaciones, las negras también juegan.