25|1|2023

Poné la fecha: Schiaretti, sin margen para provincializar las elecciones

25 de enero de 2023

25 de enero de 2023

Si no modifica la ley, el gobernador tiene un solo y complicado domingo para eludir la nacionalización del debate. Llaryora quiere votar en mayo. JxC presiona.

CÓRDOBA (Corresponsalía) El abanico partidario cordobés espera la definición de la fecha de convocatoria a las urnas, que el gobernador Juan Schiaretti podría anunciar el próximo miércoles 1 de febrero durante el discurso que servirá para abrir las sesiones ordinarias de la Legislatura provincial. Si nada cambia en la estrategia histórica del peronismo cordobesista y el plan persigue el fin de separar el debate nacional de la discusión provincial, al mandatario le queda un solo día en el almanaque para que la provincia vote sin candidaturas nacionales oficializadas. Ese domingo es el 18 de junio, cuando el grueso de la ciudadanía argentina estará celebrando el Día del Padre, en medio de un fin de semana largo que se extenderá cuatro días hasta el martes 20. Un problema. El domingo siguiente, el 25, los diarios del país amanecerán con las caras y los nombres definidos para las precandidaturas presidenciales que participarán de las PASO, ya que a las 12 de la noche del sábado 24 vence el plazo para la presentación de las boletas para los comicios del 13 de agosto. Otro problema.

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El entorno del mandatario provincial descarta la posibilidad de que Schiaretti regale un título electoral a los medios que se encargarán de seguir de cerca el que será su último mensaje de apertura de sesiones ordinarias. Con esa certeza previa, en Juntos por el Cambio (JxC) ya anticiparon que elevarán un pedido formal para presionar al mandamás del peronismo cordobés y obligarlo a tomar alguna definición en los próximos siete días que pueda ser comunicada el próximo miércoles.

 

El almanaque prefijado, entienden, le servirá a la coalición para acelerar el proceso interno que viene postergándose desde finales del año pasado.

 

En rigor de verdad, nadie sabe siquiera si Schiaretti tiene una fecha en la cabeza. Todos los sectores del peronismo advierten que las conversaciones al respecto se fueron aletargando y, si bien es una verdad revelada que será el gobernador quien tome la decisión, también es reconocida la diferencia  entre las preferencias del intendente que quiere ser gobernador, Martín Llaryora, y su jefe político.

 

Como ya contó Letra P, Llaryora quiere votar “lo antes posible”. En el entorno del intendente hablan de la primera o la segunda semana de mayo. Puntualmente, el 7 o el 14 de ese mes son las fechas en las que el llaryorismo marcó la cruz de su predilección. Sin embargo, esa decisión implicaría un cambio en la ley electoral sobre el cual, entienden, Schiaretti no estaría dispuesto a avanzar. “Si no aprovechó la presión de los intendentes que pedían la re-re para meter una modificación general, es porque está decidido a no cambiar”, asumen.  

 

La convicción del gobernador, sin embargo, choca de frente con la estrategia. En Córdoba saben que la cercanía con las elecciones generales en el país engorda las chances opositoras, a caballo de la gran exposición que suelen gozar en las pantallas de alcance nacional tanto Luis Juez como Rodrigo de Loredo, los dos potenciales aspirantes a arrebatarle el poder al PJ cordobés, tras 24 años en el gobierno mediterráneo.

 

Sin cambios en la ley, a Schiaretti le quedará solo un fin de semana para poder intentar que esa distancia se haga posible, como se dijo más arriba: el domingo 18 de junio. Ese punto en el almanaque presenta un doble inconveniente. Primero, coincidirá con la celebración del Día del Padre. Segundo, se insertará en el medio de un fin de semana XXL que el Gobierno planifica con fines turísticos ubicando un feriado puente el lunes 19 en la previa del feriado del Día de la Bandera.

 

Por esa razón, en las últimas semanas fue ganando terreno el rumor que indicaba que la fecha sería el domingo siguiente, el 25 de junio, otra fecha complicada para la tan mentada provincialización de la discusión electoral. Sucede que el sábado 24, apenas unas horas antes de que las urnas cordobesas potencialmente sean habilitadas, vence el plazo para la oficialización de las listas nacionales para las primarias. Es decir, será imposible evitar la interferencia entre los nombres que a partir de ese día hegemonizarán la discusión política en la Argentina con la elección provincial. “Ojo que no estaría mal despertarse ese día con Schiaretti siendo oficialmente candidato a la presidencia”, advierten los tinglados llayoristas, que empiezan a analizar con otros ojos el entrecruzamiento de los debates.  

 

¿Más adelante? Imposible. La situación de contar con candidatos lanzados puede complicar aún más la intención de separar la discusión del debate nacional. Incluso con Schiaretti peleando por llegar a la Casa Rosada, el peronismo dejaría a la oposición la posibilidad de cerrar su campaña con su presidenciable, o presidenciables, en Córdoba, algo que el gobernador siempre quiso evitar. Su delfín también prefiere no lidiar con esa situación.

 

Con todo, el mandamás cordobesista se encontrará con la nota que llevará la firma de los presidentes de los partidos que integran la pata cordobesa de JxC en las próximas horas. Antes y después, la chiquitísima mesa estratégica del gobernador y el intendente que quiere sucederlo avanzará en el debate sobre la fecha. El 1 de febrero, el mandatario brindará su mensaje a la asamblea legislativa y, si bien es posible que nada se anuncie allí, quedará habilitado un plazo para que la modificación de la ley electoral vuelva a convertirse en una posibilidad concreta.

 

Si Schiaretti quiere, la relación de fuerzas de la Unicameral no dejará márgenes para que nadie ofrezca demasiada resistencia. Es su decisión, en el tramo final de su partida definitiva de la provincia en la que comenzará su decimosegundo año como gobernador, que conoce como casi nadie, sobre la cual quiere proyectar su legado y sellar su nombre en el bronce de la historia.

 

Para hacerlo, sabe, las elecciones que definan a su sucesor no se le pueden escapar.