31|1|2023

Weretilneck abre el juego a la oposición y macera una ola verde para 2023

10 de noviembre de 2022

10 de noviembre de 2022

Mientras cocina lista propia, arenga colectoras del PJ, la UCR y el massismo. Convocatoria a un gran acuerdo rionegrino de largo plazo. ¿Ministros peronistas?

GENERAL ROCA (Corresponsalía Patagonia) El candidato del oficialismo en Río Negro, Alberto Weretilneck, teje un gran acuerdo con la mayoría de sus rivales de antaño para construir una gran ola verde en las elecciones del año próximo. Lo hace con una convocatoria a las fuerzas vivas de la provincia para “definir los próximos 50 años”. Su estrategia no solo implicaría un cambio en la distribución del esquema parlamentario por la incorporación de colectoras, sino que también acarrearía la asociación de parte de la dirigencia opositora para el gabinete que imagina si es elegido nuevamente gobernador, tal como lo predicen los estudios de opinión que miden la temperatura camino a 2023. “Tenemos que sumar todas las miradas. No estoy de acuerdo con eso de que sean siempre las mismas personas quienes toman decisiones”, adelantó sobre el plantel político y las candidaturas que imagina en varios municipios. En definitiva, apunta a debatir temas sensibles que hacen a la economía provincial, hoy en serias dificultades para desarrollar actividades como la minería o las energías renovables y no renovables.

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La transición política que vive Río Negro con la vuelta de Weretilneck al pago chico remueve el organigrama construido por el mentor de Juntos Somos Río Negro, que abre el juego a una oposición con orfandad de liderazgos. Asociado a la vieja guardia radical desde que asumió el poder en 2012, avanzó en el cometido de erosionar al Partido Justicialista (PJ), ya fuera con Miguel Ángel Pichetto o Martín Soria en el comando del peronismo. Después de la última cita electoral, recorrió este año a la par con su colega Martín Doñate, uno de los mentores del frente “Nos Une Río Negro”: con el camporista los une la gestión y la posibilidad de un acuerdo netamente electoral, que trasvasaría lo que queda del voto kirchnerista al senador con el único objetivo de frenar a Aníbal Tortoriello, el candidato que impone Juntos por el Cambio (JxC).

 

“Para el próximo gobierno, estamos pensando incorporar en serio todas las miradas de la sociedad. La idea es que las futuras autoridades sean dirigentes de todos los sectores, pueden ser de JSRN o de otros partidos”, lo reconoció el mentor del provincialismo, en declaraciones a CNN Radio de General Roca. La afirmación gira en torno a las posibilidades de adhesión que se presentan. Además de la UCR, que resiste el acuerdo de Cambia Río Negro, y de Nos Une Río Negro (PJ, massismo y Nuevo Encuentro), se expande el rumor de que el partido del sindicalista Rodolfo Aguiar, si finalmente no presenta candidaturas a la gobernación, podría plegarse a lo que casi todo el arco político busca: subirse al carro ganador de JSRN.

 

Unidad Popular, que se sustenta en la estructura del gremio ATE, no sería el primer aporte del sindicalismo a JSRN. Cuando se erigió en el poder, la alianza llevó al parlamento al fallecido secretario general del Sindicato de Obreros Empacadores de la Fruta de Río Negro y Neuquén (SOEFRNyN), Rubén López, pero una serie de denuncias por abuso lo eyectaron del bloque, alejándolo definitivamente del entorno de quien fuera gobernador hasta 2019. Antes de aquel escándalo, los beneficios para la organización gremial fueron cuantiosos. “Lo que realmente importa es sumar a aquellas personas con ganas de aportar a un Río Negro mejor”, reconoció Weretilneck.

 

Esta jugada genera debate en los mentideros de la política. Una de las posibilidades de la convocatoria es allanar el camino a importantes reformas del sistema económico rionegrino, hoy eclipsado en la región por las maravillas que ofrece Neuquén con Vaca Muerta. Una de las opciones del consenso generalizado –que se sellaría en un futuro esquema legislativo– es poner sobre la mesa diversos debates como el futuro de los valles irrigados, hoy golpeados por la baja rentabilidad de la producción frutícola; la minería como motor de desarrollo para la imponente meseta y alternativa a la resistencia de Chubut; el polo tecnológico en San Carlos de Bariloche y la salida al mundo de hidrocarburos o energías limpias como el hidrógeno desde las costas del golfo San Matías. Todos estos temas, que no tuvieron consenso social, podrían acordarse en el futuro inmediato.

 

Rápido de reflejos, Weretilneck mandó a medir el humor social sobre diversos temas. En la última de las encuestas que se llevó adelante en diversos centros urbanos, a cargo de la consultora Zubán Córdoba, se indagó sobre el desarrollo de la minería. Este es uno de los temas más sensibles para la ciudadanía rionegrina, sobre todo luego de una historia cruzada por el rechazo al desarrollo de las multinacionales en la denominada Región Sur.

 

Según confiaron fuentes del oficialismo rionegrino a Letra P, se analizan alternativas para expandir las fronteras económicas de la provincia y eludir el complicado escenario que obliga al Ejecutivo salir al mercado para colocar Letras con el único objetivo de hacerle frente a gastos corrientes. “Lo que se viene, necesita de un amplio consenso para que no existan fisuras”, ratificó un conocedor del plan que llevaría a cabo el jefe de JSRN si finalmente resulta electo gobernador por tercera vez.